Maricastaña, mi bisabuela, sabía explicar con una gracia exquisita todos los cuentos que había escuchado alguna vez. Un día, mientras nos estaba explicando uno precioso, pasó una cosa extraordinaria. El cuento que escichábamos se fue llenando de candiones; nos dimos cuenta de que Maricastaña tenía una voz cálida como el mediodía, y que los cuentos con canciones y las canciones con cuentos eran un descubrimiento realmente interesante... ¡Te invito a que tú también hagas este fantástico descubrimiento!