|
|
ROSE. La imagen de marca de esta joven cantante francesa es la sencillez. Rose habla con atractiva naturalidad de amor, esperanza y desilusión. Para ella, el mundo es a la vez divertido e irritante, ocasionalmente oscuro. Su habilidad es escribir canciones de rimas hermosas y dulces, que luego canta con su voz calmada, sin estridencias, acompañada por su guitarra. No oculta que sus influencias son Janis Joplin y Bob Dylan. De Janis coge sus sueños inalcanzables, además de tomar su nombre artístico del título de la película de Mark Rydell protagonizada por Bette Midler sobre la desafortunada cantante americana. De Bob aprende la poesía. El resultado es una brisa fresca. Rose nació en Niza en 1978 y su aparición en la escena musical francesa es reciente. Abandonó su profesión de profesora de escuela primaria para lanzarse de lleno a su vocación de cantante. Desde que ella puede recordar, lleva garabateando en cuadernos de tapa imitación cuero estrofas a las que luego pone música con su guitarra. Fan de los Beatles, de Bob Dylan y de Jacques Dutronc, se mete así en la aventura de escribir tanto sus textos, que juegan con la ambigüedad de las palabras, como los acordes. Dice inspirarse en Serge Gainsbourg y se nutre esencialmente de sus lecturas. Empieza a actuar en bares, lo que le permite adquirir cierta experiencia. Su primer álbum, titulado simplemente Rose, atrae la atención de la crítica especializada y le empieza a dar cierta popularidad. Por fin le llegó a Rose su gran oportunidad de la mano del cantante Alain Souchon, quien, cautivado por su frescura y elegancia, la invitó a cantar en el Teatro Olympia de París en su primera aparición en un gran escenario. Fue la primera de muchas actuaciones inolvidables. Rose reconoce que mucha gente ha tenido unos comienzos más duros en el mundo de la música, pero ella parece tener un ángel de la guarda que, como dice en una de sus canciones, “À son front tire les ficelles des ses rêves” (“por encima de su cabeza, maneja los cordeles de sus sueños”).
|