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MADELEINE PEYROUX. Madeleine Peyroux es la gran sensación del jazz vocal en estos momentos. Con sólo 32 años, tiene una biografía fascinante. En 1996, apenas cumplidos los 22, apareció su primer disco, Dreamland, que alcanzó las 200.000 copias vendidas. En él se advertía ya la madurez precoz de una artista que había aprendido el oficio cantando por las calles de París. Careless Love, publicado hace cuatro años, supuso un enorme salto en su carrera, consagrada con el reciente Half the Perfect World. En la manera de cantar de Madeleine Peyroux, en su actitud reservada en el escenario, en su forma rebelde de mirar se vislumbra la experiencia vital de esta artista que encandila con su voz única y su guitarra. A eso se añade un repertorio cuidadosamente escogido, en el que lo mismo figuran canciones de Billie Holiday, Fats Waller o Bessie Smith como otras de Bob Dylan, Serge Gainsbourg o Tom Waits, además de un puñado de interesantes composiciones propias. Nacida en 1973 en Athens (Georgia, EEUU), Madeleine Peyroux se trasladó con su madre a los 13 años a vivir a París, ciudad en la que residió hasta los 22 años. A los 15, abandona el colegio y se inicia como cantante rebelde cuando se une a un cuarteto de músicos callejeros, The Lost Wandering Blues and Jazz Band, que tocaban música tradicional de jazz: dixieland, ragtime y viejas canciones de Nueva Orleans. Con este grupo estuvo tres años hasta que fue descubierta por un cazatalentos de la compañía Atlantic. En 1996, publica su primer álbum, titulado Dreamland, un trabajo que anticipa una extraordinaria inteligencia. Presenta una combinación de música de jazz que recuerda a Billie Holiday, Bessie Smith y Patsy Cline, combinada con un poco de música parisiense: interpreta La vie en rose de Edith Piaf. El éxito llegó de inmediato, se vendieron 200.000 copias. Hizo una gira durante año y medio y luego desapareció de la escena, reapareciendo más tarde en clubs de Nueva York. Esta nueva experiencia le aportó madurez a su estilo. Pasaron ocho años hasta que publicó su segundo disco, Careless Love (2004). Producido por el sello independiente Rounder, con temas propios y versiones de Bob Dylan, aderezados con un swing contagioso, desató grandes elogios por parte de la prensa y público. Se vendieron más de un millón de copias. Diez años han transcurrido desde su primer CD hasta el último, publicado en el 2006, titulado Half the Perfect World y producido por Larry Klein, que sirve tanto de complemento como de contrapunto a su predecesor. Mientras que gran parte de su trabajo anterior se basaba en compositores y cantantes de la primera mitad del siglo XX, el grueso de Half the Perfect World se centra en artistas y compositores de la época de esta artista, como Leonard Cohen, Tom Waits, Fred Neil y Joni Mitchell. Encontramos también interpretaciones de Peyroux de standards de Johnny Mercer, Charlie Chaplin y Serge Gainsbourg. Madeleine Peyroux no se limita a interpretar canciones: las posee. Cuenta con colaboradores como Larry Klein, Walter Becker, Steely Dan o Jesse Harris para escribir sus letras. El tema fundamental de sus canciones es el amor. “Estas canciones de amor proceden todas de un lugar extraordinariamente personal”, dice Peyroux de su último álbum, “y me permitieron, por tanto, una lectura más intimista”. De hecho, la voz de Peyroux aporta grandes dosis de intuición y explora las relaciones románticas desde una perspectiva claramente femenina, psicológicamente compleja y con una gran carga erótica. Su productor Larry Klein se hace eco de este sentimiento al comentar el talento de Peyroux: “Consigue ese tipo de poesía casi indescriptible, inefable. Lo ves en la obra de Picasso, lo oyes cuando toca Miles. Diría que el 90 por ciento de lo que hace es insinuado”.
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